LAS CARTUJAS DE LA SIERRA CALDERONA

En la Sierra Calderona existen tres monasterios cartujos, Valldecrist en Altura, Porta Coeli en Serra y Ara Christi en El Puig.

CARTUJA DE VALLDECRIST


La Cartuja de Valldecrist fue fundada en 1385 en Altura por el Infante Martín de Aragón, que reinaría años más tarde con el nombre de Martín I “El Humano”. Fundada por cartujos de Scala Dei, la que comenzó siendo una pequeña cartuja, durante los 450 años en los que estuvo habitada, acumuló numerosos bienes y privilegios hasta el punto de ser considerada la “más importante de las cartujas españolas” al decir de la época.

Por ella pasaron importantes personajes como los reyes Martín I el Humano y María de Luna, el Papa Benedicto XIII (Papa Luna), Fray Bonifacio Ferrer, Fray Luis Mercader, o San Ignacio de Loyola, entre otros. Además, este monasterio alcanzó a nivel político gran esplendor en dos ocasiones: Cuando a principios del siglo XV se convirtió en sede de celebración de seis Capítulos Generales, bajo la autoridad del Prior General de la Orden Cartuja, Fray Bonifacio Ferrer;  Y en 1785, cuando la Congregación Nacional de Cartujos Españoles la eligió como residencia perpetua del definitorio.

Pero tras tanto explendor y poder, con la desamortización de 1835 pasó a manos privadas y  comenzó un largo periodo de expolio y ruina, que las autoridades frenaron a partir de 1982 al iniciar un proceso adquisición y reconstrucción parcial a través de diversas Escuelas Talleres y actuaciones puntuales sobre algunos edificios.

Estas actuaciones unidas a la declaración como Bien de Interés Cultural en 2007 y  las actividades de la Asociación Cultural Cartuja de Valldecrist, están convirtiendo el conjunto arqueológico como un referente histórico y cultural.

CARTUJA DE PORTACELI


Fundada en 1272 por fray Andrés Albalat, obispo de Valencia y confesor de Jaime I de Aragón, la Cartuja de Porta Coeli se encuentra ubicada en un bellísimo paraje situado en una pequeña colina, al pie de la sierra de Náquera, muy cerca del actual pueblo de Serra (Valencia).

Tercera de las fundaciones cartujanas en España y primera en tierras valencianas, esta cartuja jugó un papel muy importante no sólo en la historia de las cartujas españolas sino también en la de la Orden en general, al aportar los dos Padres Generales a la Orden Cartuja (Bonifacio Ferrer y Francisco Maresme) y participar eficazmente en la fundación de las cartujas de Ara Christi, Vía Coeli y San José.

Porta Coeli fue un monasterio próspero y llevó, en líneas generales, una vida apacible, hasta que fue enajenado por el Estado. Fracasado en 1867 un primer intento de recuperación del monasterio por parte de la Orden, muchos años más tarde, en 1943, pudo volver el monasterio a manos de los cartujos gracias a la donación de la Diputación Provincial de Valencia, por entonces propietaria de la cartuja. Desde esa fecha, se acometió un proceso de restauración y rehabilitación del conjunto hasta que el 6 de noviembre de 1947 tuvo lugar la erección canónica del restablecido monasterio. Hoy es el único reducto habitado por cartujos del Levante español, aunque la clausura impide ser visitada libremente.

CARTUJA DE NTRA SRA

DE ARA CHRISTI

La Cartuja de Ara Christi ubicada en El Puig surge por expreso deseo de Elena Roig, hermana del Inquisidor apostólico en Zaragoza y Chantre de la Catedral de Valencia, que en 1585 legaba la Alquería de Mosén Roig a los cartujos de Valldecrist para que en ella se estableciese un nuevo monasterio de dicha Orden, al que se denomiría de Ntra Sra de Arachristi. Así, el 7 de abril de 1585 varios cartujos profesos de Portaceli y Valldecrist bajaban hasta El Puig a tomar posesión de la hacienda, comenzando la vida de la nueva cartuja no sin complicaciones ya que la falta de aportaciones económicas, la ubicación y la precariedad de las instalaciones provocaron un largo período de penurias para los monjes.

Finalmente se pudo hacer frente a todo, y comenzaron las obras diseñadas por el arquitecto cartujo Fray Antonio Ortiz, hasta poco a poco convietirse en una majestuosa cartuja, que a finales del siglo XVII era una de las obras más singulares de la arquitectura religiosa valenciana, al asimilar un amplio repertorio constructivo e innovador programa ornamental, fiel reflejo de los avances experimentados por las técnicas y usos edilicios del período.

Sin embargo la vida monacal siempre estuvo llena de sobresaltos, resaltando el fuerte saqueo sufrido en 1808 por parte de las tropas napoleónicas, que arrasaron tanto sus cuadros como los ornamentos del interior. Finalmente, fue exclaustrada en 1835, aunque todavía fue utilizada por muchas comunidades religiosas, siendo la última los Frailes Capuchinos, que la abandonaron a finales de los 70 por el estado ruinoso que presentaba.

Hoy en día, la cartuja está casi totalmente restaurada, volviendo a su grandeza original, aunque muchas de sus construcciones y fortificaciones originales han desaparecido. En 1996 fue declarada por el Gobierno Valenciano Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento. Y desde el año 1999 se ha emprendido un proceso irreversible de recuperación de la cartuja por iniciativa privada, que la han convertido en un gran complejo deportivo y hostelero, si bien algunas restauraciones no han estado exentas de polémica.

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